Regresa a tu vida destruyendo todo lo construido en su ausencia. Incita a despertar tus dudas y sentimientos dormidos, saca a la superficie esos recuerdos que guardaste en un frasco de cristal del que nunca deberían haber salido. Y decides luchar contra esa melancolía, contra esos pensamientos que rondan tu cabeza pero llega un momento en el que te das por vencida porque al fin y al cabo sabes que sus ojos ganaran la batalla a tu razón y no podrás hacer nada para evitar buscarlo en cada metro cuadrado, no podrás evitar que tus nervios se manifiesten cada vez que su mirada te sigue, ni siquiera podrás evitar que se dibuje una sonrisa en tu cara cada vez que él te dedica una sonrisa suya, al igual que no podrás evitar recordar esa bonita historia que no tuvo un final feliz para ti...
Pero tienes que hacerte a la idea, y la cruda realidad
es que no le importastes, ni le importas...

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